Luna Coria

Luna tiene un año y está en tratamiento oncológico. Junto a su familia, encuentra en la Casa Ronald un espacio de contención y cercanía para atravesar este momento.

Adriana y Juan llegaron desde Maipú, Mendoza, a la Casa Ronald junto a su hija Luna y su hermanita gemela Luz, cuando Luna comenzó su tratamiento oncológico en el Hospital Notti. Con apenas un año, Luna atraviesa un diagnóstico de neuroblastoma, alternando días de internación con momentos en la Casa, donde puede estar cerca de su familia. La describen como una nena simpática, curiosa y con mucho carácter, que expresa con claridad lo que siente.

Desde su llegada, la Casa se convirtió en un apoyo fundamental para transitar este proceso. “Nos ayudó muchísimo”, cuentan, destacando la tranquilidad de poder estar cerca del hospital y contar con un espacio donde descansar, alimentarse y recuperar energías. Saben que, sin este acompañamiento, tendrían que viajar largas horas o resolver el día a día en condiciones mucho más difíciles. Poder estar juntos y descansar mejor hace una gran diferencia.

Valoran profundamente este espacio que les permite acompañar a Luna en cada etapa de su tratamiento. Lo describen como una gran ayuda para las familias que atraviesan situaciones similares y destacan lo necesario que es contar con un lugar así. Porque en medio de la incertidumbre, la Casa se transforma en ese sostén que les permite seguir adelante, estando cerca de lo más importante: su hija.

Buscar en el sitio del capítulo de Casa Ronald McDonald