Julieta Carrasco

Julieta tiene 2 años y está en tratamiento por leucemia. Junto a su familia, encuentra en la Casa Ronald un espacio para acompañar cada paso de este proceso.

María y Luis Miguel llegaron desde General Alvear, Mendoza, a la Casa Ronald junto a su hija Julieta, de tan solo 2 años, cuando recibió su diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda y comenzó su tratamiento en el Hospital Notti. Desde entonces, y hace ya casi siete meses, la Casa se convirtió en el lugar donde pueden sostener el día a día mientras acompañan este proceso largo y desafiante, estando cerca del hospital y con la tranquilidad de contar con un espacio seguro y cómodo.

En este tiempo, Julieta creció y dio pasos muy importantes: incluso aprendió a caminar en la Casa. La describen como una nena alegre, simpática y muy expresiva, que saluda a todos con una sonrisa y contagia energía en cada rincón. También tiene su carácter y sabe hacerse escuchar, lo que despierta ternura entre quienes la conocen. Su presencia, su dulzura y su forma de vincularse con otros chicos la convirtieron en una compañera muy querida dentro de la Casa.

Su familia destaca lo importante que es poder estar cerca del hospital, sentirse acompañados y contar con un espacio donde descansar y transitar este momento con mayor tranquilidad. “Estamos muy agradecidos, nos ayudan en todo”, comparten. Porque en medio de un tratamiento difícil, la Casa se transforma en ese sostén que les permite enfocarse en lo más importante: estar cerca de Julieta en cada paso de su recuperación.

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