Evelin llegó a la Sala Familiar de Casa Ronald McDonald dentro del Hospital Sor María Ludovica cuando su hija Maite, de tan solo unos meses de vida, tuvo que ser trasladada de urgencia desde el Hospital de Gonnet para ser operada. Maite nació con atresia esofágica y una malformación en el recto, y desde entonces atraviesa un proceso de internaciones y cuidados constantes.
Evelin nos cuenta que en la Sala encontró un espacio que “te saca” mentalmente del hospital, donde por un momento puede desconectarse y compartir con otras mamás que están pasando por situaciones similares. Hay una ida y vuelta constante, donde todas se escuchan, se contienen y se acompañan. Según Evelin, esas charlas ayudan a descargar, a sentirse más tranquila y a entender que no está sola.
También destaca lo importante de los pequeños gestos del día a día: poder tomar un café caliente, tener un desayuno, sentarse en un lugar cómodo o participar de las charlas y talleres. Todo eso hace que la situación sea un poco más liviana y llevadera, y le permite seguir adelante con más calma y esperanza.
Nos cuenta que en la Sala se generan vínculos muy fuertes, que terminan convirtiéndose en amistades. Se acompañan, se cuidan y siguen en contacto, porque compartir lo que están viviendo las une de una manera muy profunda.
Actualmente Maite está en su casa y se interna de forma intermitente. Cada vez que vuelven al hospital, Evelin pasa por la Sala a saludar y agradece el acompañamiento recibido, destacando lo importante que fue contar con ese espacio en un momento tan difícil.